Tía María3: Suspensión ¡ahora!!

13 May
Población civil y policías llevan la peor parte (Foto internet)

Población civil y policías llevan la peor parte (Foto internet)

Malas Costumbres

No sé qué espera el presidente Ollanta Humala para suspender, de una vez por todas, el proyecto Tía María. Se apura en responder que no es conveniente que vaya a Islay y que sigue estudiando la posibilidad de declarar en emergencia esa provincia. Que su gobierno es el que más ministros ha mandado a ese lugar para tratar de arreglar las cosas, para restablecer el diálogo. Asegura que tampoco hay contradicción entre lo que prometió en campaña y lo que su gobierno aprobó y reglamentó la consulta previa, y así bla, bla, bla…. Lo concreto es que no va y mantiene un estado de emergencia sui géneris, que en la práctica es lo que señalamos en una columna anterior, en la segunda entrega sobre este caso de Tía María. En pocas palabras, el autoengaño elevado a la máxima potencia.

En tanto, luego de cerca de 50 días de huelga indefinida en Islay y en el primer día de paro de 72 horas en Arequipa, el resultado es de 5 muertos y más de un centenar de heridos, y en donde los policías llevan la peor parte. Se enfrentan a una turba iracunda y armada con hondas y huaracas, mientras ellos solo están autorizados a utilizar escudos, bombas lacrimógenas y algunas escopetas de perdigones de goma. La población, ajena al conflicto, está sumando también sus muertos. Los dos últimos fueron producto de paros cardiacos cuando se trasladaban en buses, probablemente a curarse a un hospital o sabe Dios.

Ni siquiera la difusión de un audio en donde se escucha al máximo dirigente de los antimineros Pepe Julio Gutiérrez negociando con un presunto representante de la empresa Southern, dueña del proyecto Tía María, el levantamiento de la huelga en Islay a cambio de un millón y medio de dólares, le ha servido al gobierno para desacreditar al dirigente ni a los alcaldes comprometidos. Este sigue tan campante como siempre, dando declaraciones a diestra y siniestra, y paseando como “Pedro por su casa”. Es más, hasta se da el lujo de seguir arengando en plazas públicas a sus iracundos seguidores y estos brindándole su respaldo por considerar aquello “una patraña”. Lo único acertado que ha hecho el gobierno, a través de la Contraloría y el MEF, es congelarle las cuentas a esos alcaldes antimineros por utilizar el dinero público para hacer campaña contra Tía María. Pero aún así, esta es una medida que debió tomarse hace rato.

¿Qué puede pedir el gobierno, frente a todo esto? ¿Diálogo? ¡Absurdo!! Esta demostrado por estudios y experiencia que es extremadamente difícil, por no decir imposible, dialogar con una persona colérica, irascible. Se tiene que esperar que le pase la ira para recién poder restablecer la conversación. Lo dicen psicólogos y psiquiatras. Y no les falta razón. Pero no solo estos profesionales. El sociólogo Gustave Le Bon, por ejemplo, define  la masa como una agrupación humana sugestionable, marcadamente emocional, dada a la imitación y profundamente irracional. Entonces, si esto es así ¿qué podemos esperar de esa masa, de esa multitud?  ¿podemos creer que se puede dialogar con una dirigencia de estas características y bajo estas circunstancias?

Podrán decir también que no son muchos sino unos cuantos dirigentes que arrastran a la población a esta situación intolerable. Que las encuestas demuestran que el 51% está de acuerdo con la minería y que lo de Islay es una “cuestión política”. Pero lo real es que, con enfrentamientos de por medio, es imposible que prospere la ejecución del proyecto. Ni ahora ni más adelante. Requiere más tiempo, un cambio radical de estrategia y un trabajo de comunicación mucho más fino, de filigrana e intensivo. Y para eso se requiere, inevitablemente, nos guste o no, Suspender temporalmente el proyecto. Aceptar la derrota y aprender de ella. Al gobierno no le queda otra. Todo ensayo en estos momentos no lo favorece. Hacer lo contrario es llevar a la gente de Islay y de otros lugares de Arequipa, incluso aquellos que están a favor del proyecto y en contra del paro, a renegar del Estado y adoptar posiciones a favor de los antimineros, ya sea porque un pariente se le murió camino al hospital, no pudo comprar alimentos en el mercado o porque sus niños pierden clases “por culpa del gobierno que no resuelve el problema”. Así de simple. Ojalá esté equivocado y el gobierno tenga la razón.

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