Reforma electoral: puntos sobre las íes

5 Mar

congreso[1]Malas Costumbres

El Congreso debatirá hoy el tema de la Reforma Electoral. Este asunto se ha convertido en el de la mayor importancia e interés para los parlamentarios y, en general, para la clase política, más no así para la población a la que le interesa un bledo.

No obstante, se trata de un tema base, importante, es cierto, pero no tanto como lo es el de Reforma del Estado o el de la Seguridad Ciudadana, este último sobre el cual hasta hace poco, todo el mundo decía que es muchísimo más urgente tratarlo y aprobar medidas concretas debido al crecimiento exponencial de la delincuencia y el riesgo de sucumbir ante ella. ¿Qué pasó entonces?

Lo real es que no ha ocurrido así. De un momento a otro, el tema electoral se puso en vitrina, probablemente motivado –pienso positivamente y sin suspicacias–, porque estamos prácticamente a un año de las elecciones del 2016 y hay la necesidad de ponerle coto a algunas barbaridades que se dan en la vida política, como aquella que los presidentes regionales y alcaldes puedan reelegirse indefinidamente y se llegue a extremos de tener “alcaldes vitalicios” como en los casos de los distritos de Chorrillos y Chosica, con más de 20 años en el cargo y con el marcado riesgo de corrupción que esto encierra. O que tengamos también legisladores que no hacen absolutamente nada, salvo apoquinar dinero para comprar departamentos y hacer negocios, sin que nadie les diga absolutamente nada.

Bien, visto así y ya metido en este tema, creo que la Reforma Electoral o Reforma Política, que implica un sinnúmero de subtemas, a lo más que llegará a aprobar en el Congreso de hoy y siguientes, es  el referido al de la no reelección para los cargos de presidente regional y alcalde, que ya tiene una votación en mayoría y que -desde mi punto de vista- es una medida apresurada y sin proyección alguna, tal como lo he señalado en este blog. Asimismo, el modelo colombiano de la “Curul vacía”, en donde la sanción a un legislador por cometer alguna irregularidad o delito, alcanza también al partido que lo llevó al Congreso. Se produce entonces el desafuero, la curul no es ocupada por accesitario alguno y queda literalmente vacía. Me parece bien.

Quizá otros puntos que tengan consenso en este debate sean el de la “Ventanilla Única” que permitiría a los partidos tener en forma expeditiva la “radiografía” de cualquiera de los candidatos. El de la presentación de la “Hoja de Vida” completa, en donde se incluya los juicios que el potencial candidato tenga, y el de hacer pública también su Declaración Jurada. Asimismo, el descartar la aplicación de la revocatoria de autoridades, con el fin de que puedan realizar sin sobresaltos su gestión…y bueno, para de contar.

Obviamente, mucho más difícil es creer que con los diálogos palaciego y las sesiones congresales se podrán llegar a acuerdos en puntos como el Voto preferencial vs voto obligatorio, la revocatoria de congresistas, el Congreso bicameral, la “dedicación exclusiva” para congresistas, impedir que los procesados puedan ser candidatos, el financiamiento público y privado de los partidos, aplicar sanción para los tránsfugas, etc., etc.

Estos puntos son mucho más controversiales pues están en juego muchos intereses. El asunto de la revocatoria de legisladores o la “dedicación exclusiva”, que dicho sea de paso, no ha sido tocada, son algunos de estos, pero se sabe de antemano no prosperarán. En otros casos, porque ameritan debates realmente de fondo que no necesariamente están dispuestos a dar. Por ejemplo, la discusión sobre el Congreso bicameral, que algunos defienden y pintan como si fuera una panacea, cuando se sabe que tiene serios cuestionamientos tanto aquí como en los países en donde funciona, seguirá en ese ámbito y contrapuesto al Congreso unicameral, actualmente vigente en el Perú y al que muchos consideran “un mal menor”, porque tiene menos parlamentarios que alimentar, a diferencia de los cerca de 400 del bicameral antiguo, pero que sin embargo, cuesta también harto dinero mantenerlo.

En realidad, el problema aquí no es tanto si es unicameral o bicameral. Para la gran mayoría de la ciudadanía (no solo de la población) el Congreso en sí es una carga, un peso muerto, pues, consideran, no sirve para nada. Si por ella fuera, lo cerraría. En consecuencia, esta “reforma” debería llevar a una mayor reflexión del tipo de Congreso que necesitamos y queremos, y no solo si es unicameral o bicameral. Es decir, a reexaminar su papel y sus funciones, tomando en consideración el “ciudadano global” que –queramos o no–, ahora existe, ya entró al escenario y está también entre nosotros. Empero este debate tendrá que darse fuera del Parlamento, con la mayor participación ciudadana, como en realidad deberían ser todos. Incluso, el del financiamiento estatal de los partidos, que debería ser el último en la agenda y no uno de los primeros como pretenden algunos avispados.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: