Con audiencias públicas no se combate el sicariato

28 Mar

Malas Costumbres

Me parece una payasada eso de que el Congreso, la Fiscalía de la Nación y la PNP realicen una audiencia pública en Ancash el próximo 7 de abril “para recoger in situ –disque–, las denuncias del pueblo sobre las irregularidades en esa jurisdicción”, y en donde, desde hace un buen tiempo, se vienen registrando asesinatos de autoridades a manos de sicarios, es decir, por encargo.

¿Para qué, pregunto, convocar a los pobladores a una asamblea pública para que denuncien lo que ocurre allí, cuando ya muchas cosas se saben, son vox populi. Pero además, a sabiendas que están exponiendo a la gente, a los denunciantes, a que, mañana o más tarde, puedan ser objeto de amenazas o atentados de parte de algunas de las bandas organizadas que pululan en esa región? ¿Para qué?

No dudo que mucha gente irá a esa audiencia, ya sea por curiosidad, por congraciarse con alguno de los visitantes, porque quiere enterarse de lo que realmente pasa o porque algo tiene que decir. Algunos, muy inocentes ellos, dirán toda su verdad. Lo harán público y la asamblea será una suerte de catarsis para muchos pobladores, golpeados por estos crímenes y que claman justicia. Pero ¿y después? ¿qué pasará cuando los congresistas, el fiscal de la Nación, etc., etc., se marchen? ¿Qué pasará cuando ellos ya hayan regresado a Lima a la tranquilidad de sus hogares? ¿Acaso, a cada uno de los denunciantes les darán protección? No lo creo. No lo hicieron antes con el asesinado vicepresidente regional, José Sánchez Milla, en julio del 2010, ni tampoco con el consejero regional Ezequiel Nolasco, pese a que éste lo solicitara después que asesinaran a su hijo. Menos se puede pensar que le van a brindar esa protección a quien no es autoridad sino un simple ciudadano.

Entonces, para qué tanto espectáculo, sino es para salir ante cámaras, en la foto. Los congresistas deberían ponerse en el pellejo de la gente común y corriente, y medir las implicancias de sus actos. Está bien que al presidente regional César Álvarez y a sus consejeros los investiguen, pues ya no solo existen denuncias en su contra por sobrevaluación de obras públicas, sino asesinatos de opositores que se atrevieron a hacer denuncias. Y lo que es peor, ninguno de esos crímenes han sido esclarecidos y menos hay culpables.

En el último informe periodístico del programa Panorama de Panamericana TV, por ejemplo, se ve a la fiscal anticorrupción Nancy Moreno, muy nerviosa. Confirma ser amenazada y añade tímidamente que “se siente protegida por Dios”. ¡El colmo! A eso hemos llegado! (ver Video).

Frente a esta terrible situación que se vive en Ancash, concretamente en Chimbote, ha sido necesario que Fiorella Nolasco, la hija del malogrado consejero regional, haya tenido que salir al frente para contar lo que está pasando en su región. Pero también la prensa ha jugado su papel. Ha sido recién después de estos sucesos que el gobierno de Ollanta Humala se ha visto obligado a intervenir. Me pregunto, ¿qué hicieron durante todo el tiempo previo? Nada. Ante tamañas denuncias de sobreprecios en obras, de escandalosa corrupción ¿dónde estuvo la Contraloría? ¿dónde la Fiscalía, el Poder Judicial, que solo anda reclamando aumento para magistrados corruptos y eternos en sus cargos? La policía, obviamente, ya lo sabemos, sus bajos sueldos, las amenazas que reciben y la falta de apoyo del Estado, la han sumido en el desaliento. Tanto que muchas veces prefieren, como me lo dijo un oficial en Chiclayo, hacerse los desentendidos.

Así estamos. Y los parlamentarios, ¿Cuándo no? pensando en audiencias públicas, cuando lo que deberían hacer es promover leyes mucho más drásticas, que incluyan a los menores de edad que son utilizados como sicarios por las mafias, a quienes aleccionan con un poco de dinero y diciéndoles que si los chapan, no les pasará nada o a lo sumo, a los tres o cuatro años saldrán libres.

Se requieren normas que sanciones a estos muchachos, pero también a sus padres, por no controlarlos o por fomentar y apañar malas acciones en sus hijos, que al final los convierten en asesinos. En eso debería estar la atención de los legisladores. En que sus comisiones se preocupen en crear y sugerir mecanismo para erradicar la corrupción en la policía y que esta cuente con un efectivo servicio de inteligencia. O preocuparse para ver la posibilidad de que se restablezcan los llamados “jueces sin rostro”, tal como se hizo para combatir al terrorismo, cuando éste los amenazaba? En eso deberían estar pensando y trabajando los congresistas y no en hacerse eco y propalar chismes que a nada bueno conducen, sino a la prostitución de la política y el descenso de su alicaída imagen.

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