Fallo de la Corte: del lobo un pelo…

28 Ene
Limite marítimo definitivo Perú y Chile. (Infografía La Republica)

Limite marítimo definitivo Perú y Chile. (Infografía La Republica)

Malas Costumbres

Por Víctor (Chacho) Cortés

Ma. 28 ene 2014. Aun con el riesgo de equivocarme, creo que el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la Haya, Holanda, ha resuelto, como era previsible, de manera ecléctica, salomónica, el diferendo limítrofe entre Perú y Chile, dándole la razón a ambos en unos asuntos y negándosela en otros.

A Chile reconociéndole el trazo de una línea paralela a partir del Hito1 hasta las 80 millas, la que siempre consignó en documentos de reclamo y otorgándole esa zona de pesca donde habitualmente mantiene presencia. Y a Perú, aceptándole el trazado de una línea equidistante y concediéndole soberanía y derechos sobre un aproximado de 50 mil kilómetros cuadros de mar, pero trazada después de las 80 millas de la línea paralela de Chile.

¿Qué significa todo esto en términos prácticos? Que Arequipa y Moquegua podrán pescar hasta las 200 millas sin problema alguno, mientras que los  pescadores tacneños seguirán como estaban antes, es decir, no pudiendo pescar en aguas que ahora sí, de jure, le pertenecen a Chile. Claro, para Tacna y en general para el Perú se abre la posibilidad, nada desdeñable, de poder desarrollar una industria de naves de gran calado para pescar en esas aguas pero pasando las 80 millas de Chile.

Esto que podría interpretarse como un “arroz con mango”, puede resumirse en lo que señaló el internacionalista Farid Kahhat, cuando dijo que “la CIJ le ha dado a Chile pescado y a Perú mar”, por lo que, creo, las poses triunfalistas mostradas en nuestro país, me parecen excesivas.

Hay que recordar que la propuesta peruana de aplicar una línea equidistante, apuntaba a satisfacer la expectativa de los tacneños de tener soberanía sobre la zona entregada a Chile, donde abunda la anchoveta y en donde las naves peruanas son permanentemente detenidas. Pero no ha ocurrido así. La CIJ le reconoce a Chile admitió la existencia de “un acuerdo tácito” de frontera marítima en los convenios de 1952 y 1954 firmados por Perú, Chile y Ecuador, dando por aceptado el trazo de la línea paralela partiendo del Hito1 como punto donde comienza el límite marítimo, descartando de plano el Punto Concordia señalado por nuestro país.

El Perú, es cierto, ha conseguido una inmensa área de mar, más allá de las 80 millas, donde hasta ayer Chile tenía dominio. A partir de ahora ya no lo tiene, pero dependerá de nosotros conocer los recursos que posee y saber aprovecharlos, algo que dudo ocurra a corto plazo.

No obstante, el mérito sustantivo del fallo,  a mi modo de ver, consiste en que cierra definitivamente un tema pendiente con el vecino del sur, después de largos años de trabas. Es más, aun cuando dicho fallo solo nos hubiese entregado 10 metros de mar, cosa que no ha sucedido, lo cierto es que pone fin a décadas de mezquindad, de parte de Chile. De ahí el título de esta nota, “Del Lobo, un pelo”, porque justamente este dicho se aplica a situaciones en las que no se obtiene lo deseado cuando uno rivaliza con un mezquino. Y no hay duda que la clase política chilena actuó con mezquindad durante años. Mas de 25 años pasaron desde que el embajador Juan Miguel Bákula propusiera definir la frontera marítima. Chile hizo oídos sordos y nos obligó, en el 2007, a llevar el asunto hasta la CIJ. Claro, Chile aplicó siempre la mentalidad del vencedor, dispuesto a no ceder ni un ápice. El fallo pone así punto final a esa política de mezquindad y de oídos sordos.

Pero además, el otro mérito que encuentro es que ayuda a devolvernos la confianza en nosotros mismos y a borrar ese “complejo de inferioridad” que por décadas cargamos. Y es que la secuela de perder la guerra de 1879, no solo trajo consigo la pérdida de familias, territorios y la debacle económica del Perú. También tuvo efectos más profundos, al herir nuestra moral y generarnos un trauma terrible que, 135 años después, aún lo vemos reflejarse hasta en cuanta competencia deportiva hemos tenido con Chile. Al menos, es la sensación que siempre he percibido. Y si ahora lo estamos superando, sin duda es porque vamos logrando algunos avances en otros campos, como las inversiones en tierras chilenas y adueñarnos de su paladar con nuestra gastronomía. No dudo que, con el tiempo, los efectos del fallo ayudarán también a despercudirnos de este complejo que, dicho sea de paso, las nuevas generaciones no poseen.

Por eso concuerdo con quienes dicen que de aquí para adelante, tanto Perú como Chile, debemos persistir en el camino del desarrollo en el que estamos embarcado. Más aún, cuando son muchas cosas las que nos unen y venimos implementando, como los tratados de libre comercio, nuestra participación en la APEC y en la Alianza del Pacífico.  Esto quiere decir que tenemos suficientes razones para darle vuelta a la página y seguir adelante.

 

  

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