Paro transporte: defensa del pasado

17 Ago

Mayoría de unidades salieron a trabajar (F. El Comercio)

Mayoría de unidades salieron a trabajar (F. El Comercio)

Ojo Avizor

El fallido “paro nacional” de transportistas liderado por el dirigente José Rau Rau, terminó en fracaso. No podía ser de otra manera. Más aún, cuando la bandera de este paro no era para exigirle a la municipalidad construya mejores pistas, arregle semáforos y mejore la señalización, algunas de las causas de los miles de accidentes de tránsito. O para que implemente paraderos (cada cuatro o cinco cuadras), bien hechos, con papeleras y bancas, y sin ambulantes. O para exigirle a las comunas, policías y jueces pongan fin a las líneas de buses informales y meta preso a sus propios colegas que manejan sin licencia, les faltan el respeto a los usuarios, o cosas así. Nada de eso. El paro fue para oponerse a que les pongan “excesivas papeletas” porque supuestamente son producto del abuso de los policías que se ensañan con ellos.

Dirigente Rau Rau y los promotores del alicaído paro del transporte. (F. El Comercio)

Dirigente Rau Rau y los promotores del alicaído paro del transporte. (F. El Comercio)

No dudo que exista abuso policial en la aplicación de papeletas. Un informe presentado hace algún tiempo por un canal de televisión, mostró cómo en el Callao, por ejemplo, la policía busca cualquier pretexto para multar a los conductores de servicio público, pero también del privado, sólo para cumplir con la “cuota” establecida y así ganar más dinero. El mismo informe señalaba que esto significa una distorsión de su función, pues el objetivo no era educar al conductor para que no cometa infracciones, sino que “ganarse alguito”, una fuente de ingreso extra. Igualmente, otro informe mostró a un grupo de policías “alquilando” motos a otros policías para salir a “patrullar”, lo que significaba hacerse de un dinero extra, coimeando a conductores.

Todo eso es cierto, pero también lo es que muchísimos transportistas conducen como les da la gana sus vehículos. Se creen dueños de las pistas y no respetan absolutamente a nadie. Se cruzan por donde sea, abusan de la bocina, insultan a quien se les interpone en su camino. Y, lo peor, tratan al público como estropajo, como si éste fuera un bulto que ellos “acomodan” a gritos en esas cajas asesinas.

De otro lado, aún cuando la mayoría de la población no está satisfecha con la gestión de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán. e incluso duda mucho de la reforma del transporte que su administración realiza, sin embargo, apoya y reclama dicha reforma, aún cuando esta tenga errores o cuando sabe que esta tiene para largo, unos 20 años, según algunos especialistas. La población entiende que en el Perú el transporte público es un desastre total, mucho mayor que en otros países, y es urgente que cambie.

Para que se tenga una idea de la magnitud del problema. En Lima, el parque automotor de servicio público (combis, cousters, buses, etc.) bordea los 30 mil vehículos, la mayoría de los cuales el 90% su antigüedad fluctúa entre 6 y 30 años, y apenas un cuatro a 5% son menores de 6 años. Es decir, un desastre completo. Además contamos con 186 mil taxis, muchísimo más que cualquier otra ciudad. Nueva York, por ejemplo, tiene apenas 14 mil vehículos y su población es dos veces la de Lima. En tanto, Bogotá, cuenta con 13 mil vehículos para una población de 7,5 millones.  Sólo estas cifras grafican en desorden y el caos que constituye el transporte público en nuestra ciudad capital. Si es así acá, qué podemos esperar del interior del país.

Por eso, la población reclama la reforma del transporte con urgencia y exige sanciones contra las tropelías que cometen muchos de estos facinerosos al volante. Y, por eso mismo, las lleva a rechazar los paros promovidos por los transportistas. Peor aún si pretenden con ello que le reduzcan papeletas que tienen que pagar o cosas así. El público sabe que pueden existir (y de hecho los hay) policías coimeros. Pero aún así, en su interior está de acuerdo con que se les sancione a los choferes abusivos y por pretender mantener una situación que a todas luces es insostenible, pues equivale a quedarse en el pasado. Por eso, el paro promovido por Rau Rau resultó un total fracaso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: