Comparaciones del silencio

14 Ago

Malas Costumbres

He escuchado al ex jefe de Devida Ricardo Soberón afirmar que la reciente eliminación de los mandos de Sendero Luminoso “Alipio”, “Gabriel” y “Alfonso”, es el equivalente y tiene el mismo significado que la captura de Abimael Guzmán Reinoso, alias “presidente Gonzalo”, ocurrido en setiembre de 1992. ¿Es cierto esta versión? Me parece, más que una exageración, un afán de Soberón de congraciarse con el gobierno, después de su estrepitoso fracaso al frente de Devida. O en todo caso, una versión ideológica interesada y mezquina, propia de la izquierda caviar y de la otra, de no reconocerle nada al gobierno del presidente Alberto Fujimori.

Para Soberón, como para muchos caviares, Fujimori debe ser borrada de la mente de los peruanos y debe ser visto como un simple asesino que está

Abimael Guzmán, el cerebro de todo (F. Difusión)

Abimael Guzmán, el cerebro del mal (F. Difusión)

preso y debe seguir en prisión hasta el fin de sus días. Nada, absolutamente nada se le debe reconocer. Cuanto más la gente se olvide que Fujimori pacificó el país, derrotó la hiperinflación, abrió el país a las inversiones, terminó el conflicto con el Ecuador, avanzó sustancialmente en las relaciones con Chile, etc., etc., mucho mejor. Bajo esa óptica, equiparar la eliminación de tres de los integrantes del “clan Quispe Palomino”, con la captura de Guzmán y toda la plana mayor de Sendero Luminoso (SL), es simplemente darle a los Quispe Palomino una dimensión mayor a la que tienen, y, sobre esa base, de lo que se trata es sobredimensionar al gobierno de Ollanta Humala. O, en el peor de los casos, demuestra no tener una idea exacta de la magnitud de lo que vivió el país por esos años, algo que Soberón sabe que no es así, porque no era un bebé cuando ocurrieron

c. Gabriel

c. Gabriel

esos hechos.

Para comenzar, en 1992 gran parte del país estaba prácticamente secuestrado por los terroristas de SL y el MRTA. Sendero, en particular, tenía una dimensión nacional. Muchas ciudades, incluyendo Lima, eran objeto de sus ataques. Se vivía en permanente zozobra en la mayoría de departamentos. La policía y la FF.AA. actuaban a la defensiva. Se hablaba incluso de un “cerco sobre Lima” y los mismos terroristas de SL consideraban que estaban cerca para tomar el poder. Hasta donde recuerdo, el mismo sociólogo Raúl González –uno de los investigadores más serios del fenómeno terrorista–, había revelado la existencia de un “corredor” desde Puno, por donde los terroristas de SL ingresaban y saldrían en caso de un eventual fracaso en sus acciones. Ese era el contexto de entonces. Sin duda, muy distinto al de ahora en que la población, pero principalmente las FF.AA y policiales han aprendido mucho. No están a la defensiva y la población vive un clima completamente distinto. En tanto, las huestes de los Quispe Palomino, son a todas luces, remanentes, vale decir, residuos, “lo que queda” del antiguo SL, y sus acciones están prácticamente focalizadas o centralizadas en algunas zonas de dos o tres regiones. Lugares extensos y de difícil acceso, es cierto, pero no imposibles, tal como lo ha demostrado el operativo realizado.

Por otro lado, Guzmán y toda la plana mayor de SL fueron capturados. Se les respetó sus derechos y por eso hoy están en prisión. En tanto, “Alipio”, “Gabriel” y “Alfonso” fueron eliminados. En ambos casos, las circunstancias mismas fueron diferentes.

Por otro lado, si bien el alimento “ideológico” de Guzmán como de los Quispe Palomino es la guerra popular, la violencia y el comunismo como meta, los diferencia en que los primeros abrazan el autodenominado “pensamiento Gonzalo”, es decir, el pensamiento de Guzmán como “heredero y continuador del pensamiento marxista-leninista”, mientras que los segundos, los Quispe Palomino, hasta donde se conoce, reniegan de Guzmán, al que acusan de “traidor a la revolución mundial”.

Por último, no está demás señalar que ha sido la misma población y los medios de comunicación los que han sabido aquilatar lo ocurrido en el VRAEM, donde cayeron estos cabecillas terroristas. Todos, sin excepción, valoran su importancia. La consideran un duro golpe contra los remanentes de SL y una hazaña de las fuerzas combinadas (“Brigada Lobo”, según El Comercio) a cargo del operativo. Sin embargo, en ningún momento, nadie se ha atrevido a señalar que se trataba de una acción comparable a la ocurrida el 12 de setiembre de 1992. Fecha sin duda histórica pues marcó el comienzo del fin de la organización subversiva Sendero Luminoso, como lo sería luego, el 22 de abril de 1997, el fin del MRTA. Hechos históricos que marcaron simultáneamente el proceso de pacificación del país y en donde jugaron papel importante, la policía, la FFAA y el gobierno del presidente Alberto Fujimori. Esa es la realidad y no la podemos tapar con la mano.

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