Seguridad ciudadana: sálvece quien pueda

26 May
Cada vez más avezados (F. Internet)

Cada vez más avezados (F. Internet)

Ojo Avizor

La inseguridad en las calles es un tema recurrente en el Perú. Las cifras hablan por sí solas, aún cuando no necesariamente sean completas o estén actualizadas: 27.500 robos y asaltos en Lima y 3,577 en el Callao en el primer trimestre del 2012. O 1,190 denuncias de violación en el mismo periodo, 70% de las cuales son niñas o adolescentes. O 20 vehículos robados al día en Lima, etc.

Todos los días hay un atraco, un robo, un crimen o una violación. Nada nos sorprende por lo inimaginables y audaces que resulten, y sin que la vesania disminuya. Todo lo contrario. Sujetos que ingresan campantes con modernas camionetas a la cochera de una casa para llevarse todo lo que encuentran. O parejas que simulan llevarle una torta “por su cumpleaños” al residente de un edificio súper vigilado y terminan burlando al ingenuo vigilante que les abrió las puertas. O tipos mucho más avezados que ingresan a restaurantes y casinos y no contentos con cargar con el dinero de las cajas registradoras, se ensañan con los comensales a quienes golpean y despojan de dinero y objetos de valor. O bandas de ladrones de carreteras que se valen de troncos o piedras para detener los buses y desvalijar a sus pasajeros. O incluso, que utilizan verdaderos bólidos para aborda los camiones en plena marcha y cargar con la mercadería y hasta con el camión.

Pero estos son los casos menores, digamos. Hay de los más graves como los secuestros, extorsiones y asesinatos o “ajuste de cuentas” a manos de sicarios y narcotraficantes, y que van en aumento junto con la producción y consumo de drogas.

Lo ocurrido hace poco a un empresario, a quien le cercenaron un dedo para obligar a la familia a pagar medio millón de dólares o soles (no hay precisión al respecto) para liberarlo, es solo una muestra. No menos graves son los recientes asesinatos de cambistas y comerciantes como los ocurridos en Miraflores, Nuevo Chimbote y Casma. Todos demuestran que la ola delictiva sigue creciendo, especialmente en Lima y en el norte del país (en Casma varios alcaldes están amenazados y desde el 2011 a la fecha se han registrado 11 asesinatos por encargo). Tanto es así que, por ejemplo, el diario Ojo graficó esta situación titulando: “Nadie está seguro”, y hace mención incluso a los intentos de extorsión y amenazas al joven notario Alfredo Zambrano, pareja de la periodista Magaly Medina, así como a la racha de 23 asaltos a buses interprovinciales registrados en lo que va de este año.

En verdad, en este mar de atentados, nadie está seguro. La pregunta es ¿qué hace el gobierno, la policía, fiscales y jueces para contrarrestar estos males que ya parecen endémicos? Poco. Más bien parece estar “distraído” utilizando los servicios de inteligencia para fisgonear la vida de políticos, periodistas y empresarios, especialmente de oposición, según ha denunciado un informado periodista, que dedicarse a combatir la delincuencia. Por eso anda a paso de tortuga. Ejemplos abundan. La “compra” de los días francos a los policías para que patrullen las calles en lugar de locales privados, no pasa de ensayos o “planes pilotos”, etc.. En la parte logística ni se diga. La adquisición de nuevos patrulleros es “a puchos” y siempre con un notorio desventaja al aumento del crimen. La implementación de nuevos equipos de comunicación troncalizado recién se concretaría en julio próximo, luego de la fallida compra de equipos con un sistema que no existían. Tanto es el atraso, que ni siquiera los patrulleros están conectados con el SAT, para saber el récord de papeletas de un infractor.

Más acción, menos discurso señor ministro Pedraza (F. Internet)

Más acción, menos discurso señor ministro Pedraza (F. Internet)

En pocas palabras, de toda la retahíla de anuncios hechos por la Presidencia de Consejo de Ministros en diciembre pasado, apenas el 10% o 15% se ha cumplido. Pero lo más grave y delicado radica en la carencia de una estrategia para combatir la delincuencia. Un plan que comprenda el establecimiento de un mando unificado y la articulación y coordinación permanente entre instituciones diversas. Esta solo existe en el papel. En la práctica, se siguen cometiendo despropósitos, como por ejemplo, cuando el ministro del Interior, Wilfredo Pedraza, anuncia que 4 mil policías se han incorporado al patrullaje de “a pie”, para después admitir que su anuncio era falso. Además, demostrativa de una estrategia tonta, de “policía a pie” como si Lima fuera una aldea o un pueblito. O estuviéramos a inicios del siglo XX, cuando Lima tenía apenas 150 mil habitantes. Cuando lo que se necesita es un policía con equipamiento de primera y alta tecnología.

Por otro lado, la coordinación con instituciones (Ministerio Publico, Poder Judicial, Inpe, gobiernos municipales y regionales, la Reniec, la Sunarp, etc.) para un trabajo más efectivo y que permita corregir el déficit policial, también marcha a paso de tortuga. Resulta inaceptable, por ejemplo, que el jefe de la Dirección de Protección de Carreteras de la PNP, coronel Rodorico Cubas Hurtado, recién esté pidiendo “trabajar de la mano” con las empresas de transporte interprovincial, para combatir a los asaltantes de carreteras, cuando eso lo debe hacer ya, sin mucho rodeo. Incluso, comprometiendo a esas empresas en su cumplimiento. Nada debería quedar en el aire, ni cabos sueltos.

Obviamente, no todo está mal. Hay más detenciones y se están construyendo más penales, dos por año, hasta completar 15. Una buena iniciativa son los operativos inopinados en zonas peligrosas de nuestra capital o del interior del país, donde se ha logrado capturar a sujetos prontuariados y requisitoriados que luego son derivados a la fiscalía y el Poder Judicial. Pero ¿qué garantiza que esas instancias no los dejen libres por “falta de pruebas” u otras razones medio oscuras? Nadie. Porque aparte de las coordinaciones interinstitucionales, se requiere, paralelamente, “una fumigación” muy grande del MP y del PJ, para deshacerse de magistrados incapaces y funcionarios coimeros que le hacen tremendo daño. Una fumigación mucho mayor a la que separó a 77 jueces hasta abril pasado, según anunció su titular Enrique Mendoza. De lo contrario, la seguridad ciudadana dependerá única y exclusivamente de nosotros. No hay otra.

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