Javier Diez Canseco: así lo conocí

7 May

 

Javier Diez Canseco. En la década de los 70 (F. Internet)

Javier Diez Canseco. En la década de los 70
(F. Internet)

Malas Costumbres

por Víctor (Chacho) Cortés

Hago un alto, para expresar desde este blog, desde esta pequeña trinchera, mis condolencias a Liliana Panizo y a toda su familia, por la temprana partida de Javier Diez Canseco. ocurrida el sábado 04 de mayo.

Debo reconocer que la noticia, primero del cáncer al páncreas, y luego de su muerte, me impactaron, pues a pesar de estar alejado de la izquierda, lo reconocí como alguien cercano.

No tuve gran amistad con él, a pesar de que en un tiempo milité en VR, partido del que me retiré, decepcionado de la Izquierda, en el primer lustro de la década de los 80. Nunca fui parte de su entorno ni tampoco lo frecuenté. Lo veía muy esporádicamente en una que otra reunión partidaria, pero si en las manifestaciones, marchas y mítines que organizábamos. Luego, cuando fue parlamentario, lo visité varias veces en su oficina para conseguir alguna información de las investigaciones que realizaba, e incluso alguna entrevista le hice para Marka o Amauta, no recuerdo exactamente. Ahí encontraba a Liliana Panizo, Pedro Francke, Hernando Burgos, este último con quien sí mantuve una amistad por muchos años, pero que después dejé de ver.

JDC era un hombre de carácter fuerte, serio y transmitía mucha seguridad en si mismo. Casi siempre andaba con el seño fruncido o simplemente serio. Pocas veces lo vi reír. A lo más sonreír, cuando alguien se gastaba una broma. Tenía todas las condiciones para ser un líder y se construyó paso a paso, día a día. Inteligente, estudioso y buen polemista, tenía un estilo de oratoria agresivo, enérgico pero algo monótona, es decir, sin variación en las tonalidades, de un mismo ritmo, pero su virtud radicaba en conseguir buenos resultados, pues sabía enardecer a la multitud, conquistarla y arrancarle aplausos, señal de aprobación. Al final, todos salían satisfechos y entusiasmados.

Consecuentemente, JDC no fue un líder improvisado, sino planificador de sus tiempos y de sus carrera política. Y lo hizo bien. Con el tiempo se convirtió en el más lúcido de la ahora denominada “izquierda caviar”, es decir, de aquella izquierda proveniente de sectores acomodados y que, en su caso, logró erigirse y ser reconocido como una figura radical y popular al mismo tiempo. Y por eso estuvo llamado a representarla, a dirigirla hasta el final. Y ser -quizá sea esto lo más importante-, uno de los motivos para su reunificación, tarea en la que estaba empeñado, según han mencionado algunos de sus seguidores y que seguramente lograrán convertirlo en “un símbolo”, tal como lo ha manifestado su correligionaria “Mocha” García Naranjo, embajadora de Ollanta Humala en Uruguay.

No voy a referirme en estos momentos a lo que considero fueron los desaciertos de JDC, que son en realidad lo de esa izquierda que se pretende reconstruir. Lo haré en otro momento, cuando el dolor por su partida amaine y se acallen los ruidos, porque sí creo que nuestro país requiere de esta corriente política pero sacudida de sectarismo e ideologismos y concepciones trasnochadas, que mucho daño le han hecho a ella misma, para desbrozar el camino a su propia democratización y pueda contribuir a ese equilibrio social y político, a ese “juego democrático” que tanto se requiere para que nuestro país no solo crezca sino se desarrolle, como lo han hecho otros países. Por ahora dejémoslo ahí.

Que la paz te acompañe

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: