Venezuela-Universitaria: desarmando el muñeco

14 Abr

Ojo Avizor

¿Nueva visión?

¿Nueva visión?

Me atrevo a afirmar que si la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, se mantiene firme y no retrocede en el caso de La Parada frente al fallo judicial en su contra y pese al desastre que significó el operativo policial con muertos, heridos, saqueos, etc., es porque al final, con ayuda del gobierno, logró su cometido, con lo cual consiguió sortear la andanada de críticas y reivindicarse con la población que mayoritariamente aprueba el traslado del comercio mayorista a Santa Anita. En síntesis, si hoy se mantiene firme frente a un anacrónico fallo es porque el caso La Parada también la hirió en su amor propio y por supuesto la marcó.

Pero me pregunto ¿qué hubiera pasado si eso mismo le ocurría a Castañeda? Estoy seguro que Villarán hubiese iniciado una campaña de demolición y hasta aprobaría el fallo judicial a favor de los “pobrecitos comerciantes mayoristas”. En pocas palabras, lo “crucificaría” y hasta demandaría que todo vuelta atrás, es decir que los comerciantes regresen “a su mercado”. Hasta pediría, sin dudarlo, que el mercado de Santa Anita sea destinado a otra cosa, sabe Dios a qué.

Proyecto original de la MML. Con oreja vial

Proyecto original de la MML. Con oreja vial

¿Y por qué digo esto? Porque eso es precisamente lo que Villarán ha hecho en el caso del intercambio vial Universitaria-Venezuela. Un hecho que para muchos ha pasado desapercibido y al cual los medios le han dedicado apenas unas cuantas líneas. Sin embargo, es también una clara muestra de retroceso. Un marcha atrás de la comuna limeña como la que pretende el juez Urbina con La Parada.

Y esto es así, porque no otra cosa significa que la Empresa Municipal de Peaje de Lima (Emape), encargada de las vías metropolitanas, se muestre de acuerdo con la “iniciativa” de las autoridades de San Marcos para que la Av. Universitaria vuelva a ser de doble sentido, y el inexperto titular de Emape, Alvaro Espinoza Benza, uno de los “rotados” por Villarán (pasó de dirigir el programa Barrio Mío a su actual cargo) anuncie que se reunirá con dichas autoridades para “analizarla”, cuando en verdad, ésta es muy similar a la elaborada por la comuna limeña.

Veamos. El intercambio vial Universitaria-Venezuela respondió a un estudio de ingeniería de la comuna limeña para mejorar las vías de Lima, pero también a un pedido expreso de las autoridades de San Marcos, que recogía el sentir de la comunidad educativa y vecinos de la zona, en vista de que en la antigua intersección Venezuela-Amezaga (Universitaria) ocurrían permanentes accidentes de tránsito: choques y atropellos.

Proyecto de UNMSM: una pista con doble sentido. Como era antes.

Proyecto de UNMSM: una pista con doble sentido. Como era antes.

Dicho estudio, que contó además con la aprobación del Instituto Nacional de Cultura, llevó a un acuerdo con las autoridades sanmarquinas de entonces (2006), en donde éstas cedían una franja de terreno universitario (seis metros de ancho) a lo largo de la Av. Amezaga, para ampliar esa vía, en tanto la comuna se hacía cargo de la obra valorizada en más de 40 millones de soles. En compensación, la comuna le entregaba a dicha casa de estudios 1o millones de soles o más en diversas obras al interior del campus universitario.

Hasta ahí todo bien y las obras comenzaron a ejecutarse. Pero cuando tocó iniciar los trabajos del anillo vial u “oreja” por la universidad, bastó que los estudiantes salieran a las calles a protestar contra la obra, para que las autoridades dieran marcha atrás y desconocieran los acuerdos que ellas mismas habían firmado. Esto llevó a paralizar la obra y cortar el diálogo. Le siguió luego una serie de denuncias de uno y otro lado, y unos diez proceso judiciales. Hasta donde tengo entendido, el Poder Judicial terminó dándole la razón a la municipalidad de Lima.

Así llegamos al 2010 en que Susana Villarán asume la alcaldía. Entonces, le correspondía a ella continuar la obra. Pero

Proyecto MML. Todo muy bonito...en el papel

Proyecto MML. Véase pista de doble vía. Todo muy bonito…en el papel

nones. Si bien al inicio de su gestión puso como prioridad concluirla “respetando la opinión del rectorado, los  universitarios y los vecinos de la zona”, lo cierto es que como era una “papa caliente” y ella una mujer de izquierda, prefirió que ésta siga paralizada.

Sin embargo, después de un primer año de desastrosa gestión, en marzo de 2012, Villarán anunció que dicha “oreja” ya no se iba a ejecutar y, en todo caso, se haría un nuevo estudio para llevar la “oreja” vial por otro lado, de tal forma no afecte a la universidad.

Todos aplaudieron. Los alumnos felices, las autoridades también. No era para menos. Después de juicios por ejecutar, éstas pudieron respirar tranquilas. Por supuesto, la población también se mostro a la expectativa. Se llegó a pensar incluso, que el paso a desnivel debería hacerse por la Av. Universitaria y no por la Av. Venezuela (como está actualmente); pero retomar ese proyecto equivalía a desarmar todo, lo cual resulta sumamente costoso.

En el ínterin, lo más que se hizo fue pavimentar un pedazo de esa vía, por debajo del puente, para que los vehículos que venían por Venezuela de Este a Oeste, pudieran doblar a la izquierda e ingresar a la Universitaria sin mayor problema. Eso fue todo.

Meses después, concretamente en diciembre 2012, cuando ya estaba en marcha la revocatoria, el entonces gerente general de Emape, Rafael López, dio a conocer a la comunidad sanmarquina la nueva propuesta de la MML: “Proyecto Vial Av. Universitaria-Av. Venezuela”, el que comprende la instalación de un parque dentro del campus universitario, cruces a desnivel, veredas, semáforos, paraderos, etc., etc. y, en la parte sustantiva, que la Av. Amezaga o Universitaria vuelva a ser una pista de doble sentido.

Es así como llegamos al 8 de abril último, en que las autoridades de la UNMSM anuncian, con un simplismo digno de destacar, la misma conclusión: convertir ese tramo de la Universitaria en una pista de doble sentido. Es decir, volver a lo de antes.

¡Vaya solución! ¿No es eso un retroceso? ¿Tanto tiempo paralizada la obra para al final terminar como al principio, adecuando ésta a los gritos y protesta de la gente y no a los requerimientos presentes y futuros de la ciudad? ¿Es esa la nueva visión que estas autoridades quieren darle a la ciudad? Que es fácil retroceder para contentar “a todos”.  Ojalá me equivoque

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