¿Volverá la fiesta a Lurigancho?

22 Jun

Malas Costumbres

por Chacho Cortés

Coronel PNP Tomás Garay muestra granadas. (F. La República)

Ju. 21 jun. 2012. Finalmente los reclusos del penal de Lurigancho se salieron con la suya. Me refiero a los avezados, a los incorregibles, a esos a quienes el coronel PNP Tomás Garay, hasta hace poco director del mencionado penal, les comenzó a “doblar la mano” e imponer el principio de autoridad.

Mediante una serie de operativos sorpresa, el coronel Garay estaba poniendo orden en ese penal. Les había requisado no solo celulares, sino cuchillos, pistolas, granadas, etc., y cuanta arma mantenían escondida. Incluso, en uno de esos operativos, retiró una gran cantidad de gallos de pelea, que los reclusos utilizaban para hacer apuestas y cosas así. Una clara demostración del dominio y relajo al mismo tiempo que existía en ese penal.

Lurigancho era una fiesta. Un “balneario” de descanso, para los más encallecidos facinerosos. Pero también una suerte de “instituto de planeamiento”, pues las bandas planeaban y dirigían desde ahí sus nuevos crímenes: secuestros, robos, etc.  Es obvio que la presencia del coronel Garay les molestaba. No era bienvenido “en su territorio”, al extremo que ya lo habían amenazado de muerte. Eso no lo amilanaba.

Pero bastó que la Defensoría del Pueblo criticara la última decisión del oficial de raparles el cabello a estos “angelitos”, en previsión de fugas posteriores vestidos de mujer u otra modalidad, para que las autoridades pusieran el grito en el cielo.

“Algunos internos andan con sus aretes y piercings. También tienen sus cortes cresta de gallo o cola de ratón; entonces esto no se puede permitir. Ya los 22 delegados de los pabellones (es decir, los mismos internos) han dado el ejemplo y tienen el corte número 3 de la máquina, que no es muy chico ni grande”, había explicado el coronel Garay en un programa de tv.

Pero la artillería contra el oficial ya estaba lista. La Defensoría calificó la medida de “humillante y degradante, que afecta el derecho al libre desarrollo de la personalidad e integridad física tanto de procesados como de condenados”. Sí, así como lo lee.

Por supuesto, a los señores del Ejecutivo no les importó que este oficial hiciera buen trabajo poniendo orden en ese penal, considerado uno de los más peligrosos y donde viven hacinados más de 7 mil internos,  muchos de ellos de alta peligrosidad. El ministro de Justicia, Juan Jiménez Mayor, y el jefe del Inpe, José Luis Pérez Guadalupe, adujeron entonces que el rapado “atenta contra los derechos humanos de los reclusos y viola normas internas y convenios internacionales”, etcétera, etc. No les bastaba un llamado de atención. O quizá una suspensión por lo “excesivo”  de la medida, hasta encontrar “un marco legal adecuado o acorde”. Nada que ver.

Es obvio que, ante tamaña avalancha de críticas provenientes del mismo Ejecutivo, el alto mando de la PNP optara, para evitarse más problemas, por retirar al oficial. Algo así como decir: Bueno señores, ¡jódanse!

Hasta me atrevería a afirmar que probablemente su destitución estuvo motivada “por celos” de algunas autoridades que se sintieron empequeñecidas frente al oficial Garay. ¿O acaso no es cierto que el coronel se había convertido en los últimos tiempos en el abanderado del orden en las cárceles? Garay ocupaba las primeras planas. Desplazaba a muchas autoridades sabihondas, llamadas a cumplir ese papel. Era el primero en ser entrevistado. Los medios lo buscaban y le “arrancaban” declaraciones.

Hoy, sin embargo, el coronel PNP Tomás Garay es otra víctima del orden que pretendió imponer. En su reemplazo la PNP ha nombrado otro oficial, que seguro la pensará dos veces antes de tomar una decisión, para evitar seguirle el camino a Garay. ¿Por qué? Porque según los “expertos” en criminalística, los especialistas, los teóricos de los derechos humanos, aquellos que gustan adecuar la realidad a las leyes y no al revés (cuánto me gustaría los nombren directores de algún penal), el penal no es un colegio ni los reclusos son alumnos. Ahí no existe el uniforme ni reglamento de corte de cabello. En consecuencia, no se les puede exigir nada de eso. “Ellos han perdido su libertad, más no sus derechos”, afirman.  Incluso, no están obligados a trabajar. Pueden pasársela años dando vueltas o durmiendo, si quieren, porque la pérdida de la libertad, el estar encerrados, es bastante.  ¡Felicitaciones! Sigamos así.  Y que vuelva la fiesta a Lurigancho.

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7 comentarios to “¿Volverá la fiesta a Lurigancho?”

  1. Paco Tang 22 de junio de 2012 a 9:57 am #

    ¡Que lamentable! Sucede en todas partes, y es cuando te cuestionas todos los valores que llevas dentro y que tus padres te enseñaron con tanto ahínco. ¿Que diría la Defensoría del Pueblo si Lurigancho le violara a su propia hija, o si por culpa del Sr. Lurigancho su propia madre fuera asaltada y su padre asesinado por intentar defenderla?…. Seguramente el Sr. Lurigancho ni siquiera existiría, ni siquiera llegaría al Penal…. Hay sólo 2 tipos de gente… y no son los buenos y los malos…. lamentablemente, son los que tienen poder y los que no lo tienen, y dentro de estos últimos de cuando en vez intenta salir adelante un buen trabajador como el Sr. Garay, luchando contra todo lo establecido para hacer bien las cosas, enfrentándose solo contra el mundo, pero alto ahi Sr. Garay! Hay que ser bueno………pero no tanto……..!

    • Victor (Chacho) Cortés 23 de junio de 2012 a 8:20 pm #

      Sì Paco, es lamentable. Sobre todo por la Defensoría, al incurrir en críticas –valga la expresión– “jaladas de los cabellos”. Me quedo con lo que dices: dos tipos de gente, los que tienen poder y los que carecen de él y tratan de hacer algo, pero de inmediato le ponen el ¡Alto!! hasta aquí nomás hermanito….

  2. Mirtha Molgora de Barco 22 de junio de 2012 a 6:01 pm #

    Es increible pero en nuestro País, todo esto es cosa de todos los días, parece ser que vivimos el mundo al revés, o sea que los delincuentes mas avezados y desalmados, tienen más derechos que un ciudadano común y corriente, que se rompe el lomo trabajando para salir adelante, esperemos que a lo SEÑORES de la Defensoria del Pueblo alguna vez se les ocurra DEFENDER LOS DERECHOS DEL CIUDADANO COMUN, y que podamos vivir en un país limpio de corrupción y delincuencia

    • Victor (Chacho) Cortés 23 de junio de 2012 a 8:21 pm #

      Por eso es que dicen: el peor enemigo de un peruano es….otro peruano. Ya sabemos dónde estamos. Debemos cuidarnos….de repente hasta de los comentarios…

  3. manuel 22 de junio de 2012 a 8:45 pm #

    Absolutamente vergonzante la decision de destituir al Coronel Garay que era el unico que medio podia poner en orden a los delincuentes. Una clara muestra de la corrupcion y hasta donde alcanza la mano criminal para comprar a los de la Defensoria del Pueblo (institucion ridicula que no sirve mas que para criar come-echados) , Que bestias de veras! El corte de pelo es ademas una medida higienica. Que tal corrupcion. Y donde estan los derechos de los ciudadanos honesto??? No tenemos el derecho de tener un oficial decentes que trate de hacer las cosas bien y poner orden en ese antro de desorden? Por esa decision estupida al ministro de Justicia, Juan Jiménez Mayor, y el jefe del Inpe, José Luis Pérez Guadalupe no sole le deberian violar a la familia femenina sino a ellos mismos por ser tan imbeciles de negar un control adecuado para proteccion de las personas honestas de tanto criminar avezado que vacaciona en Lurigancho.

    • Victor (Chacho) Cortés 23 de junio de 2012 a 8:29 pm #

      Aunque parezca inaúdito Manuel, horas después que publiqué esta nota, los 24 delegados del penal de Lurigancho (presos que han tomado el camino de la recuperación o redención) lanzaron un comunicado exigiendo la restitución en el cargo del coronel PNP Tomás Garay, e incluso, han amenazado con irse a la huelga de hambre si no lo reponen. Sostienen que es el único oficial que ha decidido poner orden en ese penal y ellos están de acuerdo, y que el corte de pelo fue una decisión concertada, no impuesta. ¡Bien hecho! Tan claro como la luz del dia.

  4. fernando vigil 26 de junio de 2012 a 2:33 pm #

    me parece, por lo comentarios vertidos, que todos los peruanos estamos de acuerdo en que se hagan cumplir las leyes y se ejerzan las funciones adecuadamente, los organismos que no cumplan con su funcion no deberian existir empezando por DESTITUIR A LOS DIRECTIVOS RESPONSABLES DE NO APOYAR LAS ACCIONES QUE CONLLEVEN A UN MEJOR SISTEMA DE VIDA EN EL PERU…. solo asi se preocuparan por RESOLVER LAS COSAS Y NO SOLAMENTE COBRAR UN SUELDO POR NO HACER LO QUE SE DEBE Y SE TIENE QUE HACER,,,,,que se cumplan los OBJETIVOS en cada institucion.
    En este caso especfico, se deberia INVESTIGAR a las personals que han intervenido para que NO HAYA ORDEN Y RESPETO POR LAS NORMAS EN EL PENAL QUE SE MENCIONA………puede ser el Congreso quien INVESTIGUE eso, asi se anotaria un punto positivo a su gestion,…que tanta falta le hace… o sino la famosa COMISION DE SEGURIDAD pues esta en sus funciones que haya el debido preceso y se castigeu a los MALOS FUNCIONARIOS QUE NO SABEN CUMPLIR CON SUS OBLIGACIONES.
    Francamente que este tema es muy interesante y deberia ser motivo para que se ABRA INVESTIGACION efectiva A LAS PERSONAS QUE HAN HECHO QUE SALGA DEL CARGO AL OFICIAL QUE HA TRATADO DE PONER ORDEN Y HACER CUMPLIR LAS LEYES. ……

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