Los bloqueos también enseñan

23 Mar

Ojo Avizor

Una práctica común con resultados perjudiciales

Vi 23  mar. 2012. Las últimas movilizaciones de los mineros informales han puesto en evidencia, una vez más, lo fácil que resulta en el Perú bloquear una carretera y paralizar el tránsito por días y hasta semanas, afectando no solo a muchas familias que, sin tener vela en ese entierro, son perjudicadas por esos cierres de las pistas.

Esto hace de la ley que penaliza este tipo de acciones, no solo letra muerta, sino además, demuestra lo frágil que resulta nuestro “sistema vial”, aunque hablar de sistema es, de hecho, una exageración.

Así por ejemplo, basta que un puñado de protestantes ocupe la carretera Panamericana, principal vía que une el país de norte a sur, desde Tumbes hasta Tacna, para que muchos vehículos de transporte público y de carga terminen sin poder moverse, con las familias desesperadas y sufriendo, y mucha mercadería malograda. Pero no solo eso. Dicho bloqueo termina afectando el comercio, la industria y a las mismas ciudades que, de golpe, se ven desabastecidas. Al final, el daño económico ocasionado resulta enorme. ¡Gigantesco!, aunque para muchísima gente esto es imperceptible a simple vista.

Es lógico pensar entonces que si esa vía fuese realmente una autopista –quizá no al estilo norteamericano (los famosos freeway), con seis carriles a cada lado y dos pistas laterales de auxilio por cada lado, es decir, ocho carriles por lado, dieciséis en total–, sino algo más modesto (quizá un mínimo de 3 a 4 por lado), la situación sería otra. Las posibilidades de bloqueo serían mucho más difíciles, porque los revoltosos necesitarían un mayor contingente y más logística para hacerlo.

Pero peor sería para los bloqueadores, si el Perú contara, además, con vías alternas en buen estado como las tienen otros países, las que permitirían a los vehículos del servicio público, de carga y particulares, sortear esos obstáculos y llegar a su destino, quizá con algún retraso, pero sin tener que pasar por esos avatares, en donde los pasajeros no solo se ven violados en su derecho a desplazarse libremente, sino también, son objeto de robos, agresiones y todo tipo de violencia por parte de una masa iracunda, descontrolada y convertida en bestia.

Adicionalmente diré que hasta las mismas autoridades de Lima se evitarían realizar el cambio de sentido del tránsito en la Panamericana sur, tal como lo hacen todos los años en verano y tener que desplazar a numerosos policías y serenos para controlar esa vía. ¿Por qué? Simplemente porque esta vía se construyó con estrechez de miras, vale decir, para unos pocos años, y por eso ahora, se colapsa y resulta recontra obsoleta. Esto, sin contar la subutilización de la antigua Panamericana sur, la que debería ser recuperada totalmente como vía alterna.

Claro, se podrá decir que todo esto requiere una gran inversión. Por supuesto, no lo dudo. Pero se podría hacer por tramos y recurriendo a la modalidad de las asociaciones público-privada. Solo concibiendo un tejido vial de este tipo, a nivel nacional, el Perú se ahorraría decenas de problemas y millones de soles.

Ese debe ser el camino, el norte, el derrotero. Un tejido vial que incluya también la construcción del sistema férreo, es decir, el transporte en tren de norte a sur, tal como lo considera la ONG especializada Luz Ambar, tanto de pasajeros como de mercadería, y que debe ser el punto base de las interconexiones que se tendrían que hacer a futuro o enganchar con los pocos trenes existentes.

En síntesis, esta es otra de las enseñanzas que deberíamos extraer de esos continuos bloqueos y que explican también por qué la ley respectiva no se cumple. porque pretendemos cambiar la realidad solo con un brochazo de barniz y punto.

Al final, lo único que demostramos al mundo es el primitivismo en el que estamos y el tremendo atraso que tenemos respecto a infraestructura vial.

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Una respuesta to “Los bloqueos también enseñan”

  1. Mirtha Molgora de Barco 23 de marzo de 2012 a 11:29 am #

    Efectivamente aqui quien quiere ser escuchado o molestar al gobierno toma una carretera y listo, porque no se aplican las leyes, tanto derecho tiene ellos de protestar por sus niñerias y nosotros de usar las carreteras que para eso pagamos impuestos y no salimos a las calles a quejarnos.

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