¿Quién alimenta a las palomas?

29 Feb

Ojo Avizor

Letrero ejemplar

Mi 29 feb. 2012.Siempre me pregunté por qué las campañas para que el público no alimente a las palomas en los parques, no han tenido los resultados esperados. Más aún, cuando éstas han sido intensas y utilizando todos los medios de comunicación.

Al principio pensé que era por culpa de ese grupito de gente inescrupulosa pero….”de buen corazón”, a quienes les “llega” cualquier recomendación y persisten en darle de comer a “esos pobres animalitos”, sin considerar que son portadores de muchas enfermedades que ponen en peligro la salud de la población, especialmente de los niños. Gente que hasta se siente reconfortada y orgullosa al ver a esos “animalitos de Dios”, lucir gordas y rebosantes, paseándose altivas y sin inmutarse como dueñas de los parques.

Pero bueno, luego me percaté que también había gente disconforme con esta situación y que pedía a gritos que las autoridades hagan algo. Y éstas, obedientes, se vistieron a lo Rambo y optaron por la razzia, es decir, por eliminar palomas.

De nada les valió. Otros optaron por colocar letreritos que correctamente dicen: “Cuide su salud, no alimente a las palomas”. Pero como en el Perú la ley siempre es letra muerta,  tampoco tuvieron éxito. ¿Por qué? Porque al final uno llega a la conclusión que son las mismas autoridades municipalidades las que fomentan indirectamente la alimentación de esos pajarracos, al no construir sistemas de recojo de basura eficientes y puntuales.

Reparé en que la cadena de dislates -por llamarlo de alguna manera-, empieza cuando la gente saca su basura en horarios no convenientes, exponiendo así las bolsas a la destrucción de hambrientos canes o diligentes recicladores, quienes para conseguir sus mercancías, las rompen sin contemplaciones. A ellos se suman luego, ¡Oh maravilla! Nada más ni menos, los camiones municipales, que “a vuelo de pájaro” recogen las bolsas rotas regando, por doquier los desperdicios.

Es  ahí donde las palomitas de marras comienzan su diligente trabajo para llena el buche. Los desperdicios apelmazados en las pistas y veredas, y los excrementos de las mascotas depositados en los parques serán su manjar.

No hay pues que ser muy zahorí para entender las enfermedades a las que estamos expuestos por culpa de estas avecillas. Menos para saber el terrible daño que ocasionan quienes fomentan su reproducción. Pero sobre todo quienes, como las autoridades municipales, no aplican un sistema de limpieza más efectivo, y  no terminen, como ahora, borrando con una mano lo que hacen con la otra.

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