Carnavales: desperdicio y violencia

2 Feb

Aunque resulte paradójico, los distritos que más agua desperdician durante los carnavales que se inician este domingo 6 de febrero, son aquellos donde escasea este preciado líquido al extremo de comprarla más cara a camiones repartidores. Figuran entre ellos, San Juan de Lurigancho y Villa El Salvador, y que en conjunto suman cerca de un millón y medio de habitantes.

Situación similar se registra en otros distritos como El Rímac, La Victoria, San Luis, San Juan de Miraflores, Comas, etc., y por supuesto en la provincia del Callao, en donde el juego con agua arrecia y la violencia se desata.

Quiere decir entonces que hay un doble motivo para preocuparse. Porque a nadie le gusta que lo mojen y lo agredan o le roben. O que, en el caso de las mujeres, las terminen manoseando y vejando.

Antiguamente, los carnavales eran realmente fiestas. Se celebraban durante tres días seguidos, con agua durante la mañana, pero además con corsos, desfiles y reuniones en los parques, Y con bailes, chisguetes, serpentina y talco, etc., por las noches. En los sectores populares, es cierto, el juego con agua siempre fue lo predominante y con fiestas que terminaban en grandes borracheras y hasta peleas. Pero poco a poco fue degenerando. En la década de los 70, el gobierno del general Juan Velasco Alvarado lo suprimió. Pero no motivado por el desperdicio del agua y la violencia que generaba, sino principalmente por motivos ideológicos ya que “representaba la fiesta de la burguesía”. Entonces se creyó que al fijarlo distanciadamente cada domingo de febrero, los carnavales se extinguirían. Pero no fue así. Por el contrario, además del desperdicio de agua, la violencia durante los carnavales ha recrudecido en algunos barrios con mayor desperdicio de agua y mayor violencia.

Por eso, creo, es necesario reforzar las medidas preventivas y las acciones que la Policía Nacional y las municipalidades realizan. Primero, haciéndolo de manera coordina y no cada uno por su lado, y segundo, sancionando con rigor a quienes mojen, agredan o vejen a cualquier transeúnte, aplicándole más que la detención en un comisaría, con trabajos comunitarios previamente establecidos y coordinados, tomando en cuenta que falta mucho trabajo por hacer en nuestra ciudad en pintado, arreglo de parques y jardines, limpieza, asfaltado, etc. ¿Qué no se puede obligar a nadie a trabajar? Pamplinas. Y segundo, como parte de las medidas preventivas, las municipalidades pueden organizar diversas actividades recreativas, que poco a poco, cambien la mentalidad de la gente y que la lleven a entender que los carnavales se puede celebrar de mil maneras positivas,  y lo mejor, sin desperdiciar agua ni agredir a nuestros semejantes.

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