Revocatoria: salida democrática

5 Ene

Susana Villarán (Foto de Netjoven.pe)

Malas costumbres

Ju. 05 ene 2012.  La alcaldesa de Lima, Susana Villarán, ha calificado de “una pérdida de tiempo” el proceso de revocatoria que se le viene. Su socio Eduardo Zegarra, ha ido más lejos. Ha dicho que detrás de la “campaña” de revocatoria hay “intereses oscuros”. Sus palabras, sin embargo, denotan temor ante el éxito que este proceso pueda alcanzar y por eso se adelanta a decir que ésta (la revocatoria) “puede ser una gran fábrica de firmas falsas”.

La regidora Maritza Glave, por su parte, se ha esmerado en defender la gestión de la alcaldesa Villarán. Ha “desenvainado el sable” con datos e información diversa, pretendiendo con ello convencer al desconfiado público de que la administración edil ha hecho más en este primer año, comparativamente hablando, que todas las administraciones anteriores.

Ha dicho también que las obras emblemáticas del alcalde Castañeda, como las escaleras, los hospitales de la Solidaridad y los parques zonales, no solo se han mantenido sino que los han incrementado. Que Villarán ha construido 117 escaleras más, tres nuevos hospitales y ha mejorado los parques zonales, teniendo previsto crear otros nuevos. Es más, ha señalado que las únicas dos obras que han sido paralizadas, pero no por culpa de ellos, sino, en el caso del túnel Santa Rosa, “debido a una falla en su construcción”. Y, en el caso del mercado de Santa Anita, porque no estaba terminado para poder trasladar a los comerciantes, cuando se sabe que muchos de ellos no quieren moverse de La Parada o pretenden tener dos grandes negocios.

Pero eso no es todo. Ha negado también que la actual administración haya invertido solo el 13.2% de su presupuesto, tal como lo manifestó el congresista Juan Carlos Eguren, cuando ha sido -dicen- el 77%. “Todo se debe a una confusión, ya que Eguren se refiere al presupuesto como región Lima, más no al presupuesto como municipalidad provincial”, ha sostenido la regidora Glave.

Sean cuales fueren los argumentos y disquisiciones sobre este tema, lo innegable es que existe un evidente malestar y descontento de la población de Lima, respecto a la gestión Villarán. Y, consecuentemente, no todo responde a una “campaña orquestada” de sus opositores para “tirársela abajo para que regrese la corrupción”, como nos quiere hacer creer.

La gestión de la señora Villarán ha sido durante todo el 2011 deficiente a todas luces. La valla puesta por Castañeda le resultó sumamente alta. Pero lo peor radica en que en lugar de hacer esfuerzo por saltarla, por superarla con obras, lo que hizo fue enfrascarse en criticarlo y tratar de demoler su imagen, empezando por retirar cuanta placa con su nombre existía y continuar con una serie de conferencias, declaraciones y cuanta presentación pública fuere.

Así la municipalidad de Lima pasó de tener un “mudo” a una parlanchina. Pero además, sin mayores planes y un equipo de novatos e inexpertos gerentes. Gente más dada a las cuestiones culturales e ideológicas que a las gestiones prácticas de solución de los grandes problemas de Lima.

La coronación de esta cadena de yerros terminó, al cierre del año, con el arenado fugaz y la recuperación “a la loca”, de la “playa” de La Herradura, en donde todo indica –además- que las cosas se hicieron al revés. Es decir, en lugar de recuperar primero la playa e inmediatamente después hacer lo propio con el malecón y todo lo demás, se empezó por la cola. Así, esta obra que pretendió ser la emblemática de su gestión, terminó en un chasco.

Ahora bien, pero el tema político es el decisivo. La alcaldesa afirma, de la boca para afuera, por supuesto, que la revocatoria es una medida democrática, y por eso no puede cuestionarla. Pero inmediatamente después señala que con ella la que pierde es principalmente Lima.

En realidad la revocatoria es una salida política, democrática y legal ante un “embalse” de expectativas frustradas de la población, simplemente por una mala gestión. Esto es lo que ha venido ocurriendo con Villarán. “Mucho ruido y pocas nueces”. El malestar es tan evidente que han sido siete los kits electorales que se adquirieron en el primer día en que éstos fueron puestos a la venta por la ONPE.

Afirmar que se desestabiliza la ciudad es un argumento traído de los cabellos. La revocatoria no es nueva en el país y se viene aplicando hace varios años, sin que ello signifique retroceso o parálisis. Por el contrario, la población revoca el mandato de su autoridad cuando ve que esta no funciona o los está llevando al despeñadero y la vida continúa. No se cae el mundo, como nos quiere hacer creer.

Pero lo más importante, debido al tiempo que demora en aplicarse, permite a las propias autoridades cuestionadas, enmendar rumbos, aprender la lección y corregir errores. Esa es la mayor enseñanza que puede sacar la propia alcaldesa Villarán si, frente a esta andanada de críticas a su hasta ahora pésima gestión, ve las cosas de manera autocrítica y no con la arrogancia que la caracteriza. Menos, como parte de una “campaña orquestada por la oposición”, y asume con humildad el papel para el cual fue elegida: administrar con eficiencia esta gran ciudad que es Lima, con múltiples y urgentes problemas pendientes de solución, frente a los cuales, no hay que hablar tanto, sino trabajar.

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