Costa Verde: retrasos y apuros

26 Nov

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Ojo Avizor

26 nov. 2011. Νo he visitado aún “La Herradura” donde hace un mes, en octubre, empezaron las obras físicas para recuperar ese balneario que hace años era uno de los más concurrido por la “pituquería” limeña, y que poco a poco fue abandonado, cuando se inició la “cholificación” masiva de Lima. Entonces los “pitucos” se fueron trasladando al norte (Ancón, Santa Rosa) y al sur (Pucusana, Naplo, San Bartolo, Santa María, etc., primero, y hoy a Asia).

Esta obra demandará una inversión de 12 a 15 millones de soles aproximadamente, según el arquitecto de la Costa Verde, Augusto Ortiz de Zevallos. Me parece bien. Se tendría un espacio más de playa para los centenares de miles de veraneantes de Lima.

Tengo mis dudas, sin embargo, que la puedan terminar antes que empiece el verano que está prácticamente a puertas. Pero sobre todo que la hagan bien y no que sea “flor de un día” o como se dice, “para salir del paso”. ¡Ojalá!

Pero que hay evidente retraso, lo hay. Lo mismo ocurre, tal como se desprende, de la puesta en marcha del proyecto “Costa Verde del Sur”. Sin embargo,  no debería haber retraso en las obras para la parte “tradicional” de la Costa Verde (CV),  donde solo se ejecuta el parchado de la pista.

Esto empezó en el distrito de Chorrillos. Según me informaron, siguió luego en Barranco y ahora está en Miraflores. Una vez terminado el tramo de “bajada”, es decir, con dirección a Magdalena, harán el parchado de “subida” para completarlo.

No obstante, los trabajos están igualmente retrasados y contrasta con lo anunciado en febrero de este año, por la alcaldesa de Lima, Susana Villarán,  cuando dijo que terminado el verano (2011), las obras en la CV empezarían de inmediato. “A todo dar”, fueron sus palabras.

No fue así. Los trabajos no comenzaron ni en marzo ni abril ni mayo, sino hace poco, en octubre. Al menos, así lo confirmaron varios trabajadores de la Empresa Municipal Administradora del Peaje de Lima (Emape), quienes  tampoco sabían si los culminarán antes que empiece el verano. “Ahora estamos acá, pero hay veces nos mandan a otros lados…fuera de la Costa Verde, a hacer otros trabajos y no podemos terminar”, me dijo uno de los encargados.

Es consecuencia, me resulta difícil creer que para el próximo verano la CV luzca con nuevo rostro. Claro, si hacen los trabajos “al guerrazo”, “así nomás”, no hay duda que los terminarán. Pero será un mero maquillaje y punto. Una obra como muchas, “para salir del paso”. “Para cumplir”. O mejor dicho, de poca duración. Porque, en verdad, aparte del parchado de pistas (con 2.5 pulgadas de asfalto de espesor), la comuna de Lima tendría que preocuparse –según los entendidos- por reparar sardineles, aceras, ampliar veredas, limpiar y ordenar los malecones, colocar baños portátiles y papeleras o tachos de basura. Mejorar significativamente la iluminación y darle un pintado uniforme y colorido a todo el circuito. Asimismo, realizar trabajos mayores como construir diques, reforzar algunos tramos e implementar el riego por goteo y la instalación de  mantas en los mismlos acantilados, etc., para que luzca realmente verde. Y, por supuesto, acompañar todos estos trabajos con la instalación de paneles informativos y una buena, correcta y ÚNICA señalización en toda la CV. Por ejemplo, en la subida a Chorrillos falta un letrero que indique la pista de salida del distrito. Lo mismo sucede en Miraflores, en la salida de Armendáriz, para los vehículos que retornan hacia Magdalena, San Miguel o el Callao. No hay ningún letrero que indique que por la vía del lado izquierdo sigue la CV y por la derecha se va a Barranco, Miraflores o Lima. Nada. Incluso lo que queda de berma constituye un peligro, pues no se distingue ni de día.

Pero nada de eso se ha hecho en estos nueve meses.  Hay que tomar en cuenta que las pocas obras de envergaduras que existen desde hace años y el dinero proviene –corríjanme si me equivoco-  del gobierno central: 90 millones de soles aproximadamente para los distritos de Magdalena y San Miguel (que dicho sea de paso, no tienen cuando acabar). O con recursos de sus propias arcas como los 6 millones aproximadamente destinados por las municipalidades de Miraflores y San Isidro para la remodelación del Óvalo Los Delfines, que ya está funcionando.

Las obras que sí corresponden a la gestión de la alcaldesa Susana Villarán son la recuperación de La Herradura, que demandará una inversión de 12 millones de soles, según informó en su momento el arquitecto Augusto Ortiz, así como la “Costa Verde del Sur”, a la altura de Villa El Salvador, con una inversión de 7 a 8 millones de soles. Ambas, según la alcaldesa, estarán terminadas para el próximo verano (2012).

Permítame dudar. Salvo, claro está, que las hagan con la misma premura (“rapidito”) como lo están haciendo con el parchado.

Me da la impresión, más bien, que el apuro de la alcaldesa Villarán es solo un intento por mostrar que está haciendo obra y levantar así su alicaída imagen. No hay otra explicación para tamaño apuro. Por lo demás, diré que también su brazo derecho en esta tarea y a cargo de la CV, el Arq. Augusto Ortiz de Zevallos, se equivocó una vez más, pues en octubre del 2009 declaró a Perú21: “Este año (refiriéndose al 2009) no se iniciaron las obras pues se “afinaron’ detalles técnicos del Plan Maestro. El 2010 será el año de la Costa Verde”. Le tomamos la palabra, comentó entonces el diario.  Resulta, sin embargo, que tampoco el 2010 ni el 2011 han sido los años de la CV.  ¿Lo será el 2012?

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