El legado de Heresi

30 Oct

Parece decir:Yo no fui

Ojo Avizor

Do 30 oct. 2011  El alcalde del distrito de San Miguel, Salvador Heresi, se viene preparando sigilosamente para participar en las elecciones municipales del 2014 o quizá antes. Pero todo indica que esta vez no es para la alcaldía distrital de San Miguel. Su mira: la Municipalidad de Lima.

Sin duda está en su derecho. Después de tres periodos de gestión relativamente exitosos, esta vez la decisión la habría tomado él y no como ocurrió hace algunos años, cuando la lideresa del PPC, Lourdes Flores Nano, prácticamente lo lanzó como el futuro candidato para Lima por el PPC.

Entonces Heresi había terminado –si no me equivoco- su primer periodo de gestión e iniciaba el segundo. Lo había hecho bien, pues pavimentó muchos parques que eran verdaderos terrales, amplió varias vías y comenzó a trabajar la idea de que San Miguel mire al mar y tenga su playa.

Sin embargo, ante el “lanzamiento”, Heresi se mostraba muy cauto. Cuando algún periodista le tocaba el tema, él respondía con evasivas o con una sonrisa.

Heresi era sin duda el preferido de “Lulú”. Como ella se preparaba para postular a la Presidencia de la República, era lógico que quisiera tener un correligionario suyo en la comuna de Lima, ante la eventualidad de que se rompiera la alianza con Solidaridad Nacional de “Lucho” Castañeda Lossio, si éste decidía postular a la Presidencia. Pero nada de eso ocurrió.

Hoy, pasado buen tiempo, Heresi habría decidido postular a la mayor plaza municipal de la República. Lima sería ahora su objetivo. Su sueño añorado. Y todo indica que en ese camino está. Lógicamente quedará pendiente bajo qué grupo, partido o alianza lo hará. Pero para eso todavía hay tiempo. Según todos los indicios, lo importante es que la decisión ya habría sido tomada y va en camino.

La situación parece más propicia ahora que antes. Primero, porque la valla levantada por Castañeda le ha resultado muy alta para Susana Villarán, por su inexperiencia, ineficacia e incapacidad demostrada hasta ahora. Segundo, porque  a Castañeda, que sí está interesado en volver a Lima, ya le reabrieron el juicio por el caso Comunicore, y no se sabe cuánto dure ni cómo termine. Y tercero, porque a diferencia de muchos, Heresi sí cuenta con prestigio y simpatía, tiene una gran experiencia municipal acumulada y cuenta con un equipo técnico relativamente mejor preparado que los aprendices de la Villarán. Solo falta la campaña para que todo Lima se acostumbre a verlo.

El panorama es pues propicio para Heresi. O al menos, para intentarlo. La pregunta, sin embargo, es qué legado le deja al que le suceda en la alcaldía distrital. Sin duda varias obras importantes, pero también gruesos problemas.

Zonificación extrema

Empezando con el serio problema de lo que ha traído el cambio de zonificación. San Miguel ha pasado de ser un distrito residencial a uno mayormente comercial. O como dicen los técnicos, “de baja densidad a densidad media y alta”. El resultado: la proliferación de negocios por doquier (sin contar el creciente comercio ambulatorio) y la fiebre de construcciones de edificios de vivienda de seis, siete y más pisos por todas partes, y sin respetar calles, plazas y hasta pasajes. Es decir, sin una verdadera planificación que regule (ojo, no detenga) dichas construcciones pero que les ponga parámetros que no terminen radicalmente, como viene ocurriendo, la configuración de todo el distrito.

Heresi siempre adujo que el cambio de zonificación era responsabilidad de Lima. De una comisión formada por representantes de la municipalidad provincial, los colegios de arquitectos, ingenieros,  etc.  Pero la verdad es que ésta -como todas las zonificaciones distritales- respondió a un acuerdo de ambas autoridades, la provincial y distrital, pero en donde jugó papel principal la autoridad distrital. De lo contrario, habría que preguntarse ¿estuvieron pintados?

Es más, me atrevería a decir que, en el caso de San Miguel, el móvil no fue modernizar el distrito, pues éste no estaba en ruinas ni sumido en el atraso. El móvil que encandiló a las autoridades locales fue la posibilidad de recaudar más dinero vía alcabala e impuesto predial y arbitrios, en vista de que a medida que pasa el tiempo, el número de familias jubiladas en el distrito han aumentado, mientras la renta municipal disminuye. Como a más de uno les falta imaginación para generar recursos, optaron por el facilismo.

Colapso y jolgorios

No obstante, esta proliferación a diestra y siniestra de grandes construcciones y sin el mínimo de planificación urbana global, ha traído consigo, además, dos problemas colaterales: la desaparición de áreas libres y el crecimiento poblacional del distrito, con el consiguiente riesgo de colapso de los servicios básicos, los que cada vez cuesta más mantenerlos.

A esto hay que añadir que este cambio de zonificación ha terminado por convertir a muchos antiguos barrios en verdaderos jolgorios y bullangas. Y todo bajo el anodino argumento de: “no podemos detener las inversiones”. Cuando de lo que se trataba era de establecer una planificación adecuada, con cierta armonía. Estableciendo, por ejemplo, las grandes edificaciones en algunas zonas, y las medianas y pequeñas en otras, como lo han intentado otros distritos.

Junto con el problema de la zonificación está también la rotura de pistas y veredas por doquier, ya sea por efecto de las nuevas edificaciones, el aumento desmesurado del tránsito vehicular, etc., sin que éstas sean reemplazadas íntegramente o sean reparadas como deberían. Ante la ausencia de reconstrucción de pistas y veredas, y para llenarles los ojos a los vecinos, la administración Heresi optó por un paliativo: el “fonoparche”. Tapar los huecos aquí y allá con un poco de asfalto y punto.

Pero ahí no queda todo. Junto con esta herencia, Heresi dejará a su futuro (a) sucesor(a) el problema de los mototaxis, que han encontrado en San Miguel terreno fértil para crecer y multiplicarse, sin que la autoridad municipal se lo impida. Muy por el contrario, su administración le ha abierto “sigilosamente” las puertas bajo el pretexto de que las encuestas dicen que “mucha gente los aprueba y reclama”, según me lo dio a conocer un antiguo funcionario municipal.

Argumento tonto y de poco sustento, porque significa que prevalece el poner en riesgo la vida de quienes lo usan y consagrar la inseguridad que estos vehículos representan. Además, porque muestra que la autoridad “se deja llevar” sin ofrecer liderazgo. Entonces, igual podrían argumentar quienes quieren abrir discotecas de todo tipo y en todas partes en San Miguel, bajo el argumento de que muchos jóvenes las piden, cuando cada cosa tiene su lugar y su espacio.

Junto con esto están también los ambulantes, cuyo crecimiento exponencial en el distrito no necesita ser explicado. Lo invaden todo y todo lo ensucian. Y la autoridad, ¡bien gracias! Solo les exige el uniforme y la carretilla pintada de verde. No importa que se hagan de grandes espacios donde montan verdaderas bodegas, o terminen por ocupar las bancas destinadas para el público en los paraderos.

Inseguridad a granel

Y si seguimos hurgando nos topamos con el problema de la inseguridad, que en San Miguel ha aumentado. Hasta el momento, por ejemplo, todo el distrito cuenta con apenas 60 cámaras de video, siendo un distrito extenso y de gran movimiento comercial. En cambio su vecino, el distrito de Magdalena, como apenas 3 kilómetros cuadrados (San Miguel tiene casi 11 km2) cuenta proporcionalmente con muchas más, cerca de un centenar.

De otro lado, si de hablar de la recuperación de la Costa Verde se trata, basta darse una vueltecita por ella para descubrir que sus avances están rezagados en comparación nuevamente con su vecino de Magdalena. Claro está, en ambos ha existido apuro por hacer algunas obras que se ven afectadas por el sistemático ingreso de camiones para descargar desmonte y avanzar en la obra principal de ganarle tierra al mar. Pero en fin, ahí está.

Estos “descuidos”, por llamarlo de alguna manera, solo se explican porque Heresi está más enfrascado en desbrozar el camino para su futura postulación a Lima, que en resolver los problemas pendientes en su distrito. Problemas que, dicho sea de paso, él mismo ha ayudado a generar y a acrecentar, con el riesgo de convertirlos en irresolutos. Y que, si sigue así, serán estas malas herencias las que le pueden jugar una mala pasada cuando finalmente esté en plena campaña. Algo así como decir: en la puerta del horno se le puede quemar el pan.

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2 comentarios to “El legado de Heresi”

  1. Orlando Morante A. 29 de junio de 2014 a 10:20 pm #

    Hace unos años el municipio de San Miguel nos consulto sobre el cambio de zonificación pero concentrado entre la Av. La Paz y la Costanera. Muchos estuvimos de acuerdo que la Costanera sea Multifamiliar pero ahora se ve que la Av. la Paz ha pasado a pasado a tener edificaciones de 12 pisos y la norma que aparece en el primer piso de la municipalidad dice media densidad es decir 5 pisos. Es cierto que está construyendo edificaciones muy altos en calles angostas. Miremos en la Av. Gamarra (inicio de la Av. Escardo) y Jr. Coronel Inclán. En las obras realizadas por el municipio no hay transparencia y su página web nunca está al día.

    • Victor (Chacho) Cortés 30 de junio de 2014 a 6:36 am #

      Así es amigo. Eso ha llevado a lo que yo llamo la tugurización de nuestro distrito. La modernización no debería ser sinónimo de desorden en las edificaciones.

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